Shakespeare Genderless en el mes del diseño DUY

Shakespeare Genderless: Los Sonetos.
El aspecto plástico.

A principios de 2016, la directora del Teatro Solis y el coordinador del CIDDAE nos ofrecieron hacer una exposición en la Sala Estela Medina del Teatro.
Como saben, en 2016 se cumplieron 400 años de la muerte de William Shakespeare de manera que nos pareció apropiado tomarlo como tema y, como ya habíamos hecho en exposiciones anteriores (Frida, en Espacio México en 2007, y Bicentenario + 100, 2011, Teatro Solis), convocar tanto a diseñadores de moda como a artistas.
Pero, en primer lugar, debíamos acotar el tema.
Shakespeare escribió 37 obras de teatro: tragedias como Romeo y Julieta, comedias como Noche de Reyes, históricas como Ricardo III, e inclasificables como Un Cuento de Invierno y su última obra, La Tempestad.
También escribió 154 sonetos.
Algunos de ellos están dirigidos a un apuesto actor y otros a una oscura dama.
Nada se sabe sobre si fueron escritos por encargo, o por gusto propio.  Constituyen uno de los tantos misterios sobre Shakespeare.
En los sonetos, el dramaturgo no solamente habla del amor, sino que reflexiona sobre el paso del tiempo, el deterioro físico que provocan los años, la belleza.
Y uno de ellos, el XX, tiene como destinatario a un personaje al que Shakespeare llama “señor-señora”.
Eso lo vinculamos con una tendencia que se registra en las ferias internacionales de ropa de hombre, como Pitti Uomo, donde, en busca de ampliar el público consumidor más allá de los hombres en sí, se lanzan líneas denominadas “genderless”, en el sentido de “sin género/todos los géneros”.  Ropa que puede ser usada tanto por hombres como por mujeres.
En la década del 60, del siglo pasado, esta tendencia se denominó unisex.

De manera que teníamos: los sonetos de Shakespeare y la noción de “genderless”, y la idea de convocar tanto a diseñadores como a artistas.

Como curadoras de la muestra nos correspondía determinar quiénes serían convocados y proveerles de insumos que pudieran servirles como complemento para su inspiración.

El rol del curador es como el del director de orquesta.  Tiene el panorama general, orienta a los artistas o diseñadores si estos lo solicitan y en el montaje intenta que la muestra exprese de la mejor manera posible la individualidad de cada obra/diseño y el vínculo de todas ellas para que la exposición trasunte una contundente unidad, en la esperanza de evitar la obviedad y que resulte impredecible e inolvidable.

Como insumos les entregamos a los artistas y a los diseñadores un pendrive con el cuento de Oscar Wilde, El retrato del sr. WH. donde Wilde expone una teoría sobre los sonetos; una traducción de los sonetos al castellano rioplatense, hecha por el escritor argentino Manuel Mujica Láinez; la película Orlando, basada en la novela de Virginia Woolf en la que el personaje principal cambia, precisamente en los últimos cuatro siglos, de hombre a mujer; la película del cineasta inglés Derek Jarman, The Angelic Conversation, donde la banda sonora está compuesta por la lectura de los sonetos a cargo de la actriz Judi Dench; y dos documentales referidos a la tribu africana de los Woodabe, uno de ellos dirigidos por Werner Herzog, en los que se muestra el concurso de belleza masculino que llevan a cabo.
Se entendió que correspondía que Shakespeare estuviera retratado en la exposición y se encargó un retrato al maestro Domingo Ferreira, premio Figari 2015, y un retrato a Fermín Hontou “Ombú”.

La lista de artistas y las obras es la siguiente:
-Alejandra Santos, que presentó dos óleos sobre lienzo inspirada en el soneto donde habla de los actores imperfectos, en realidad todos nosotros, que no conocemos con exactitud el libreto de nuestras vidas.
-Juan Manuel Díaz, un retrato con calavera y traje isabelino.  Las calaveras en las obras plásticas constituyen un memento mori, que nos recuerda vivir la vida ya que indefectiblemente moriremos.
-Marcela Terra, dramaturga chilena residente en Barcelona, que presentó una obra multimedia “Dicha, consuelo, desesperación”, que incluyó tres gigantografías, banda sonora y texto, inspirado en la idea que, según la artista, está presente en todos los sonetos: la ambigüedad tanto amorosa y sexual, como temporal.  Se destaca que esta obra fue hecha especialmente en respuesta a nuestra convocatoria y que Terra viajó desde Barcelona para asistir a la inauguración.
-Natalia Silva, una obra tridimensional, originalmente inspirada en Romeo y Julieta, que hace énfasis en la tragedia y oscuridad.
-Marcelo Carrizo, la obra Cordelia, basada en el soneto III, un inquietante espejo convexo, que refleja al mundo, sobre un fondo de motivos isabelinos en plata.
-Juan Piccinino y Marcelo García, (Niñorobot), con una versión libre de un peinado isabelino donde el cuello característico se arma con pelo plisado.
-Nacho Alvarez Mattos, un video filmado en el propio Teatro Solis, basado en el soneto XX y llamado La belleza justa/Fair Youth.
-Joaquín Fischer, el uso de las nuevas tecnologías donde el teléfono lee un código QR que destraba un video que se ve con un casco de realidad virtual.  En el video, el espectador pasa del teatro Globe  a una ciudad futurista donde aparecen palabras dentro de la escenografía urbana.  Esas son algunas de las 2500 palabras que Shakespeare inventó, por ejemplo Generous.
-Mercedes Willat y Marisol Gómez Schulz, vuelven a colaborar luego de su participación en La Máquina Felisberto, en el Museo Nacional de Artes Visuales en 2014.  En este caso presentaron Punto de Vista, donde, según el lugar donde se ubique el espectador, verá a Shakespeare o a su némesis, Lady Elizabeth Russell, enemiga declarada del dramaturgo.
-Colectivo VPR, liderado por Inés Olmedo, e integrado por Mabel Roqueta, Lula Lisazo, Vera Cortazzo, Mariana Curti, Paula Castro, Verónica Alvarez, Pilar Puig, Melissa Estrada e Isabel Pintos.  En la instalación Solo hablamos de amor, el colectivo incluye dibujos, pequeñas escenas encerradas en una suerte de caleidoscopios y la impresión micro y macro de los sonetos CXVI y CXXXVIII.
-Enrique Badaró Nadal, un objeto tridimensional y dos dibujos en tinta sobre papel.  Badaró trabajó sobre tres textos de La Tempestad: El infierno está vacío y todos los diablos están aquí; Hablaré en una monstruosa vocesita, y Mi alma está en el cielo.

La imagen para el poster identificatorio fue generosamente cedida por el reconocido diseñador húngaro István Horkay, y fue utilizado para todos los materiales gráficos de la muestra y, transformado en un gigantesco banner, ocupó el lugar central de la fachada del Teatro Solis durante gran parte del tiempo que duró la muestra, entre noviembre de 2016 y abril de 2017.

Por otro lado, y con tanto material (porque mientras se creaban las obras plásticas también se creaban los diseños de vestimenta), solicitamos autorización y la obtuvimos, de parte de la dirección del Teatro, para hacer una performance en la explanada, antes de bajar a la sala Estela Medina e inaugurar la muestra.

Con este motivo convocamos al Ing. Ricardo Hofstadter, quien sugirió hacer apagar todas las luces del frente del teatro excepto la farola roja, incluyendo las de la calle, y hacer un show a la luz de las velas.
Así, Iñaki Aishenberg compaginó una banda sonora con base en un ritmo trance del grupo De La Guarda, donde aparecen los sonetos en inglés, francés y español, al igual que la canción de Ariel, de la Tempestad.  Recordemos que Ariel es un hada, de género indefinido, de manera que seguíamos en tema.  La coreografía de los performers, que portaron los trajes que integraron la muestra, al igual que la logística de toda la operación, que incluyó establecer una enorme W como camino para los modelos,  delinear los balcones del Solis con velas, y entregarles candelabros con velas prendidas a cerca de 20 performers, fue diseñada por el equipo Strasser/Hernández/Willat y Gómez.

La performance duró ocho minutos, y se cerró con la inigualable voz de Margara Willat declarando: “Lo demás es silencio.”

Se encendieron las luces.  El teatro volvió a la normalidad.  Desaparecieron las velas y los actores.
Fueron ocho minutos de magia.
Y en el subsuelo del Teatro, empezaba otra instancia: la exposición completa y el diálogo entre las obras, entre los espectadores y entre los artistas.
Lic.Soledad Hernández Montañés

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