Continúa en exposición en el museo MAPI Imprimir E-Mail

Textiles Centro-sur de BoliviaTextiles Centro-sur de Bolivia Desde hace miles de años, el tejido, más allá de su uso como vestimenta, constituye una de las expresiones estéticas más complejas desarrolladas por distintos grupos étnicos en el espacio andino. Este arte sobrevive con grandes dificultades en las actuales circunstancias de las sociedades indígenas. Dos de estos grupos: Calcha y Tarabuco, del centro-sur de Bolivia, figuran entre aquellos que han logrado mantener sus tradiciones textiles hasta nuestros días.

En la elaboración de sus textiles, muchos grupos siguen utilizando el telar vertical de origen precolombino como principal herramienta, el vellón natural como materia prima - de oveja, alpaca y algodón- y colores obtenidos mediante técnicas ancestrales o modernas, que con sus formas y detalles dan como resultado diferentes estilos.

La calidad de estos tejidos depende en buena medida de la destreza manual y la concepción mental de las tejedoras, quienes desde temprana edad ya han comenzado a incursionar en este arte. Muchas de las técnicas realizadas por ellas, como la del pallay, requieren mucho tiempo y trabajo visual, dado que los diseños no parten de un modelo previo sino de formas que están en la mente de la tejedora.

Traje femenino CalchaTraje femenino Calcha
 
Los Calchas, grupo étnico de habla quechua, que habita en el Departamento de Potosí, se organizan en comunidades de familias extensas que trabajan en forma colectiva una propiedad común -ayllus. Tienen su propia organización política, un calendario agrícola, festividades y textiles con características muy particulares que los identifican.
 
La vestimenta tradicional de las mujeres calcheñas se compone de la ajmilla, vestido ancho de color negro, con mangas muy grandes y abundantes bordados. Sobre este se coloca el ajsu (también aqsu o axsu), prenda tejida de dos piezas cosidas a la altura de la cintura, cuyos  extremos superiores se unen con un gancho o alfiler en el hombro derecho, cubriendo la espalda y parte del pecho. Una faja angosta y muy larga (chumpi) ajusta el vestido y el ajsu a la cintura. Algunas mujeres siguen usando por debajo una faja ancha y gruesa (cañari). La vestimenta siempre está completada por una manta tejida llevada en la espalda (llijlla). Esta última posee una estructura simétrica, dos kallus (mitades iguales) unidos por una costura. Cada kallu, o mitad, tienen cerca de sus orillas una banda de un pallay, atajado por una angosta raya, de hebras de urdimbre normalmente de color amarillo (jarkay).

Este traje es usado actualmente por las campesinas como vestido de gala, en especial para la fiesta de carnaval. Muchas mujeres le incluyen varios cuellos blancos -tejidos a crochet o encajes- y rebozos de diferentes colores, bordados con múltiples figuras. Sólo un pequeño grupo de mujeres, en su mayoría mayores, lo utilizan de manera habitual. 
 
Diseños Calcha


En la mayoría de los tejidos calcheños (ajsu y llijlla) existe una clara contraposición entre la pampa como parte lisa, de color negro generalmente, y sin figura, y pequeñas y angostas franjas de pallay -espacio con iconografía creado por las tejedoras-. Este diseño de la pampa grande y la banda angosta de mucho orden y simetría del pallay está relacionado con la auto-ubicación de los calcheños en el mundo: su orden social civilizado, pequeño, limitado, en un espacio inmenso no civilizado y peligroso. La contraposición entre pampa y pallay se acentúa mediante una angosta raya a los dos lados del pallay, el jarkay (atajar).
 
La mayoría de los pallay tienen un eje de simetría vertical, muchos también cuentan con un eje horizontal. La misma figura se repite en fila, una tras otra, a  lo largo de la banda. A veces las tejedoras son muy hábiles tejen pequeñas variaciones que casi no se ven. Lo importante es cumplir con imágenes exactas, ordenadas y repetidas. Tradicionalmente todos los pallay eran abstractos -rombos, ganchos, entre otros-, desde hace 2 o 3 decenios se incluyen algunas veces perdices, patos, y viscachas que fueron copiados de sus vecinos. También existen  figuras que contienen puntos o rombos minúsculos llamados ñawis (ojos). Los diseños, colores -tonos de pant (guindo hasta violeta rojizo) rojo, verde- y la fuerte densidad en el pallay conforman las características de este tejido.
 

Traje femenino TarabucoTraje femenino Tarabuco
 
La comunidad Tarabuco está situada en la Provincia Yamparaez (Departamento de Chuquisaca) a 60 km de la ciudad de Sucre. Aparece actualmente como una unidad cultural, “Cultura Tarabuco”, pero sus orígenes son heterogéneos. Con el pasar del tiempo los descendientes de diversos grupos fueron adoptando costumbres semejantes: una misma lengua, el quechua, la celebración de fiestas y ritos comunes -entre ellos el pujllay- y  un vestuario que los caracteriza y permite reconocerlos con el nombre popular de tarabuqueños.
 
La vestimenta tradicional de las mujeres Tarabuco se compone de la ajmilla, una especie de túnica confeccionada de bayeta de color negro o azul oscuro, mangas largas, talle holgado y recto que llega hasta media pierna sin ningún adorno. Sobre este se coloca el ajsu (también aqsu o axsu), que esta formado por dos piezas o kallus, cosidas por el centro. Con la misma se envuelven el costado del cuerpo por debajo del brazo y se sujeta en el hombro con un gancho, permitiendo lucir parte de la almilla. Para darle forma se ciñe en la cintura con una faja ancha y gruesa cañari y el chumpi.

La vestimenta siempre está completada por la manta tejida llevada sobre los hombros (llijlla) y sujeta por delante con un tupu de plata o latón. Es tejida en dos piezas, unidas por el centro con un cocido especial denominado ch’ukuy, en forma de triángulos de diferentes colores. La llijlla de uso diario lleva en ambos extremos y en el centro un listado de k’uychi (arco iris) y la parte más ancha denominada pampa es de color rojo, guindo o anaranjado, de acuerdo a la comunidad. Los bordes están resguardados y adornados por un tejido tubular denominado awakipa.
Calzan sandalias -llamadas Ujut’as- hechas de goma bastante gruesa de llantas y sujetas al empeine con tiras de cuero. Antiguamente se hacían de cuero o madera y en la actualidad todavía se las utiliza para bailar en los ayarichis.

Por último están la tullma, que sirve para sujetar los cabellos en dos trenzas y posee variados estilos de acuerdo a cada zona y ocasión, y la montera -especie de casco-. Hay tres clases de monteras, la primera es similar a la del hombre y es usada cuando la mujer ya convive con su pareja, la juq’ullu que es de uso diario en las mujeres solteras y la p`acha montera que es de uso ceremonial y festivo.
 
Diseño Tarabuco


En los tejidos Tarabuco, el ajsu, de origen prehispánico, es la parte más importante de la vestimenta tarabuqueña, pues ella representa con sus bordados el grupo de la persona que lo porta. Este esta compuesto por un espacio con iconografía creado por las tejedoras (pallay) que contrasta con la pampa -espacio ancho sin iconografía y de color negro en la parte superior- y el chaki -franja angosta y negra que se encuentra en la parte inferior y esta tejida alternando hilos torcidos a la izquierda y a la derecha. A su vez, el pallay, está integrado por el Cantu pallay, que son dos franjas decoradas de un solo color a ambos lados del sunq’u pallay, franja más ancha y decorada con figuras y degradación de colores.
Existen distintos tipos de ajsu en la vestimenta femenina Tarabuco. El ajsu denominado taki o llut’asqa axsu para las fiestas y danzas tradicionales, el ajsu de luto y el ajsu de uso diario llamado jechura.
 
Las características principales de los pallays Tarabuco son su simetría, luminosidad -a través del uso de colores-, y representación de la vida auténtica. Los pallays tienen un espacio segmentado en bandas, discontinuo con contornos limpios; con un sentido de simetría, orden y contención, en donde las figuras se captan fácilmente gracias al efecto de luz proporcionado por los tonos enteros y definidos, y son transformadas en su interior por las degradaciones tonales (guisasqa)
En los pallays de luto se usa principalmente los colores negros, azules, morados, y verdes, mientras los otros usan un surtido de colores, en imitación de los arcos iris o “K'uychis”.
 
Representativo del mundo real y concreto, los pallays muestran el orden natural; incorporando todos los aspectos de la cultura Tarabuco -"todo lo que vemos" según las tejedoras-, desde el mundo natural de las plantas y animales, hasta ellos mismos, ya con figuras abstractas o icónicas. Los pallays se deben leer como una expresión de la vida cotidiana, en donde son representadas entre otras: actividades en granjas, bodas, elaboración de chica, cuentos y fiestas como el carnaval de pujllay y la semana santa.

 

 
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